Uniformar estándares latinoamericanos

Cada país latinoamericano tiene por lo general su propia oficina que establece estándares tecnológicos. Por ejemplo, la electricidad puede ser 220 o 110, y cada país tiene su preferencia, por lo cual es muy difícil que un fabricante pueda abastecer a todo el mercado con un solo producto.
Los medicamentos tienen una “farmacopea” o listado de productos aprobados y estandardizados, y los nuevos medicamentos deben hacer un engorroso trámite de autorización en cada país.
La TV color tiene norma PAL o NTSC, y la nueva TV de alta resolución tiene una norma japonesa, norteamericana, europea, etc.

Porqué no uniformar los estándares? Qué necesidad real hay de defender cado uno su conjunto de preferencias?

Y algún día tendremos, además, moneda común y Parlamento Latinoamericano, para ser más ordenados, más grandes y más ricos.

El protagonismo de Fidel

Fidel llegó a la cumbre del Mercosur, sin tener mucho que ver con nada, ya que Cuba no es siquiera aspirante a miembro, y todo lo demás pasó a segundo plano. La TV le dedicó horas, la atención general se focalizó en el veterano comandante y las plazas turísticas de toda la provincia se agotaron en horas.

Alta Gracia recibió la visita de Fidel y Chávez y la Argentina volvió súbitamente a la dé cada del 60.

Todos tienen sus ideas al respecto, y yo mantengo un apoyo crítico a la Revolución Cubana, como hacen la mayoría de los intelectuales latinoamericanos honestos. Algunos más apoyo y menos crítica, otros a la inversa. No es novedad.

Pero creo que el protagonismo de Fidel no se debe a nada nuevo que haya dicho o hecho, sino al no-protagonismo de todos los demás juntos.

Creo que Latinoamérica tendría que empezar a generar una unidad comercial, política y lingüística, en la medida de lo posible. Cada país dedica un montón de recursos a mantener legislación, educación, reglamentaciones técnicas, có digos comerciales, estatutos, etc. Muchos de estos códigos se podrían unificar. En el futuro el Mercosur (no dije el Narcosur, ojo), o el Grupo Andino, o un hipotético Mercado Común Latinoamericano, debería tener una moneda única. Una Farmacopea. Una Academia de la Lengua. Una Universidad Internacional. Un sistema de equivalencia de títulos de estudio. Un pasaporte.

El mercado Común es muy difícil y quizá tome mucho tiempo. Pero nada impide que se busquen uniones parciales, como por ejemplo Inglaterra que se unió a Europa pero conservó la Libra Esterlina.

Si Perú está peleado con Venezuela por una cuestión de rivalidad personal, y Chile con Bolivia por una salida al mar, y Honduras con El Salvador por un asunto de fútbol, eso no debería ser obstáculo para que, en los aspectos que se pueda, se empiece a gestar una unidad.

Los tratados bilaterales con EE.UU., el ALCA, NAFTA y demás son una cuestión espinosa a resolver. Pero nada impide que dejando de lado ese conflicto, se avance por otros aspectos de la integración. 

Parece que del ejemplo exitoso de la Unión Europea no hemos aprendido nada.

¿Necesitamos que venga Fidel a recordárnoslo?

El Loco Chavez

    

Se acuerdan de la historieta de Clarín? El Loco Chávez no se llamaba Hugo, pero hacía algunas locuras inofensivas en comparación co n este otro que gobierna Venezuela.

Esta nota critica la ofensiva gratuita de Chávez hacia la soberanía de Perú. Y nos recuerda cuando le dijo a Bush loco y borracho, insultos baratos que le quitan seriedad a sus otras acusaciones. No abrimos juicio sobre otras conductas de Chávez. No está mal que dirija un gobierno populista, que resista la presiones foráneas para sacarlo por la fuerza de su puesto, ni que se haga amigo de quien quiera…

Pero no se puede uno meter en la interna de otro país. Del mismo modo que Kirchner atacó al entonces presidente uruguayo Batlle, cuando empezaban a haber encuestas anunciando su futura derrota electoral, diciendo “ya vas a ver cuando asuma Tabaré”.

Claro, el amor por Tabaré le duró poco, como el amor por Ibarra, Scioli, Duhalde, Lavagna, Cristina, etc., etc.

Copio entonces el spam proveniente de la consultora Ovispo del Perú.

Lima, 29 Abril 2006 (Prensa) El ex embajador del Perú ante la OEA, Alberto Borea, planteó la conveniencia que el Perú, en la próxima sesión del Consejo Permanente de la Organización americana, denuncie a Hugo Chávez por la violación de los principio de no intervención en asuntos internos y de violación del principio de autodeterminación de los pueblos a través del sistema democrático.

Esto fue en respuesta a las expresiones del jefe de Estado venezolano con relación al Perú y a su pueblo, al que calificó de diabólico en el caso que decidiera elegir a Alan García como Presidente del Perú, además de insultarlo gruesamente y de meterse directamente en la campaña lanzando vivas para el candidato upepista Ollanta Humala.

La Carta Constitutiva de la Organización, desde 1948 ha señalado como una de las columnas sobre las que se construye el sistema el principio de la no intervención en asuntos internos de los Estados. Esto sólo cede ante la violación de los derechos humanos y la desfiguración de la democracia, para lo cual se celebraron los pactos de San José de Costa Rica (en el caso de los derechos humanos) y el Protocolo de Washington en 1992 y la Carta Democrática Interamericana en el 2001 (en el caso de la defensa de la democracia).

“En este raro caso, un gobernante del hemisferio incurre directamente en la violación de ambos principios y creo que sería muy adecuado y pondría a Chávez ante el tribunal americano, el que se presentara esta semana un proyecto de resolución por parte del Perú por el que se condene la actitud del militar venezolano que ocupa el Palacio de Miraflores en Caracas”, dijo Alberto Borea.

Deploró que el upepista Humala no haya salido de inmediato a defender la autonomía del Perú en materia de autodeterminación política dentro de la democracia y señaló que no puede el excomandante parapetarse en el silencio porque si es candidato a la Presidencia ya deberían de haberle informado que es al Presidente al que le corresponde la conducción de la política exterior y nada bueno le puede esperar al Perú cuando una persona que espera gobernar nuestra nación acepte que se insulte de la manera como lo ha hecho Chávez, primero a Lourdes Flores y luego a Alan García.